La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) advirtió que los mecanismos de indexación de precios, sumados al incremento del salario mínimo para 2026, podrían generar nuevas presiones inflacionarias durante el primer semestre del año.
Según el más reciente Comentario Económico de ANIF, la inflación en Colombia cerró 2025 en 5,1%, manteniéndose por encima del rango meta del Banco de la República (2%–4%) por quinto año consecutivo. Este comportamiento, combinado con el aumento del salario mínimo del 23% decretado para 2026, podría acelerar el incremento de precios en varios rubros de la canasta familiar ANIF-comentario-Ene14-2026.
El informe señala que la indexación es un mecanismo mediante el cual diversos precios y tarifas se ajustan automáticamente con base en la inflación del año anterior o en el salario mínimo. Entre los sectores más sensibles a estos ajustes se encuentran los arriendos, matrículas educativas, peajes, servicios públicos, planes de conectividad, cuotas moderadoras de salud y tiquetes aéreos, cuyos incrementos podrían rondar el 5,1% durante 2026 ANIF-comentario-Ene14-2026.
Adicionalmente, ANIF destaca que el aumento del salario mínimo impactará de manera significativa a los servicios intensivos en mano de obra, como restaurantes, transporte público, peluquerías, vigilancia, servicios domésticos, cuidado de personas, consultas médicas particulares y trámites administrativos, lo que podría trasladarse a mayores precios para los consumidores.
Uno de los puntos más sensibles identificados por el centro de estudios económicos es el de la vivienda de interés social (VIS) y vivienda de interés prioritario (VIP), cuyos precios máximos están definidos en salarios mínimos. Esto implica que, con el incremento del salario mínimo, los techos de precios de este tipo de vivienda aumentarán automáticamente un 23%, afectando especialmente a familias que ya cuentan con compromisos de compra pactados bajo esta modalidad ANIF-comentario-Ene14-2026.
ANIF concluye que, pese a los esfuerzos del Gobierno por desindexar algunos productos y servicios del salario mínimo, el impacto inflacionario será difícil de evitar y se sentirá con mayor fuerza en los primeros meses de 2026, en un contexto donde el control de precios sigue siendo uno de los principales retos de la economía nacional.



