Con una inversión que supera los 520 millones de pesos en materiales de formación, el SENA Regional Quindío consolida su estrategia de intervención en el campo, beneficiando directamente a unas 900 familias del departamento a través de la construcción y mantenimiento de placa huella.
Durante el último año, la entidad logró impactar a más de 3.700 campesinos en los doce municipios quindianos, destacándose la participación en Calarcá, donde 1.051 aprendices lideraron los procesos formativos, seguidos por comunidades en Pijao, Córdoba y la capital quindiana.
Aprender haciendo: El motor de la economía rural
La particularidad de este programa radica en su metodología técnica-práctica. Los procesos de formación no se quedan en el aula; se traducen en la ejecución real de 560 metros de placa huella. Este conocimiento técnico empodera a los habitantes rurales, permitiéndoles ser los propios ejecutores de las obras que facilitan el transporte y la comercialización de sus productos agrícolas.
Digna Loaiza, líder comunal del corregimiento de La Virginia en Calarcá, destacó el carácter transformador de la iniciativa: “Esta formación fue una bendición porque aprendimos haciendo. No fue solo teoría, fue poner las manos en la obra y descubrir que somos capaces de transformar nuestro entorno”.
El regreso de los convites y la unión comunitaria
Más allá de la mejora en la movilidad, el proyecto ha logrado rescatar tradiciones de trabajo colectivo como los «convites». Según los testimonios de la comunidad, la obra ha servido como pretexto para fortalecer la asociatividad y el tejido social entre vecinos que anteriormente no tenían espacios de articulación.
Proyecciones para 2026
Desde la Regional Quindío se informó que para el presente año se proyecta iniciar un nuevo ciclo de formaciones a mediados de abril. La meta es ambiciosa: formar a 855 aprendices en el programa de «Placa Huella Nivel 6», un nivel de especialización donde ingenieros e instructores orientan el desarrollo constructivo directamente en los sectores rurales que más lo requieren.
Con esta apuesta, el SENA reafirma su papel no solo como ente capacitador, sino como un actor clave en la competitividad y la paz territorial del Quindío.



