Nuevamente un perro policía fue fundamental para el hallazgo de estupefacientes; En esta ocasión, el olfato de Max logró evidenciar en un maletín más de 2.000 gramos de clorhidrato de cocaína.
Este elemento fue abandonado por un ciudano que se encontraba en vía pública del barrio Santander y quien huye del lugar al observar la presencia policial, ante esto, el canino realiza la señal de alerta y las autoridades verifican que en el bolso se encontraban las sustancias ilícitas.
Con esto se evita la comercialización de más de 2.000 dosis de psicoactivos en la capital quindiana.



